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Un
espejo cósmico, de Gonzalo
Pérez
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Como
psicólogo, investigador del alma,
Gonzalo Pérez ha estudiado por
décadas el lenguaje de los símbolos.
Un lenguaje, como explica, irracional,
presente en los sueños, en los
mitos, en la creación artística.
“El zodíaco contiene una simbología
de origen milenario. Millones de personas
usaban cotidianamente los doce signos
para ordenar sus observaciones sobre
la diversidad de rasgos humanos. A cada
uno según su fecha de nacimiento,
se le atribuía un tipo psicológico,
una forma de ser simbolizada por el
signo correspondiente”, comenta el autor.
“No hay necesidad de creer en algo empíricamente
verificable”, asegura Gonzalo Pérez.
Su nuevo libro será útil
a muchas personas que deseen conocer
más profundamente su alma y conectarse
mejor con su inteligencia emocional.
“Si queremos realmente verificar el
saber astrológico, sólo
nos queda mojarnos en las aguas inmensas
del alma, zambullirnos en el océano
sin orillas de la profundidad interior”,
agrega el autor.
Como psicólogo, investigador
del alma, Gonzalo Pérez ha estudiado
por décadas el lenguaje de los
símbolos. Un lenguaje, como explica,
irracional, presente en los sueños,
en los mitos, en la creación
artística. “El zodíaco
contiene una simbología de origen
milenario. Millones de personas usaban
cotidianamente los doce signos para
ordenar sus observaciones sobre la diversidad
de rasgos humanos. A cada uno según
su fecha de nacimiento, se le atribuía
un tipo psicológico, una forma
de ser simbolizada por el signo correspondiente”,
comenta el autor.
Uno por uno, los doce signos de zodíaco
están descritos en este libro
como fuerzas vivientes, no solamente
como sello característico de
una particular personalidad. “Imaginar
que todos los Piscis son introvertidos,
sensitivos, artísticos, o que
cada Sagitario es un viajero jovial,
burbujeante y filosófico, no
hace los honores debidos a la complejidad
de los signos, ni a la de los humanos”,
comenta Pérez. Por ello, Un espejo
cósmico no se propone retratar
los doce signos como si fueran doce
categorías de personas, ya que
inevitablemente, terminaría siendo
un retrato de personajes de libro, una
galería de tipos puros, conceptualmente
construidos, cercanos al estereotipo
bidimensional, en vez del arquetipo
de profundidad sabia. “Cada cual encontrará
mucho de sí mismo y de su estilo
en el signo en que nació, pero
otros signos también reflejarán
destellos de la identidad secreta de
su ser”, explica.
Gonzalo Pérez, psicólogo
transpersonal de vasta trayectoria,
esclarece en este esperado libro, las
dimensiones de experiencia interior
correspondientes a cada una de estas
doce vocaciones del espíritu.
Describe cómo el alma, siempre
inspirada por anhelos de plenitud para
sí misma y para la Humanidad,
realiza su viaje de completación
por esta Rueda de la Fortuna del existir.
ACERCA
DEL AUTOR: Gonzalo Pérez: psicólogo,
Universidad de Chile. Pionero de la
Psicología Humanista y la Psicoterapia
de grupo. Estudioso de los mitos, los
símbolos, la astrología,
las tradiciones de sabiduría.
Tuvo una estrecha relación con
la Dra. Lola Hoffmann. Es considerado
uno de los más destacados expertos
en Psicología Transpersonal.
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Gonzalo
Pérez: Investigué sobre
los signos y el significado interior
de las personas
El
sicólogo es autor del texto “Un
espejo Cósmico: El Viaje del
alma por la sabiduría de los
12 signos”.
www.cooperativa.cl
El
sicólogo Gonzalo Pérez
explicó a Una Nueva Mañana
el trasfondo de su libro "Un espejo
Cósmico: El Viaje del alma por
la sabiduría de los 12 signos",
texto que vio la luz luego de tres años
de investigación.
"Lo que desarrollo en este libro
es sobre todo el significado de cada
signo en el interior de la persona.
O sea no hay Cáncer que pueda
ignorar la importancia que tiene el
hogar, la pertenencia, el cariño,
la vida interior", dijo.
En este libro cada uno los 12 signos
están descritos como fuerzas
vivientes en nuestra vida, no solamente
como sello característico de
una particular personalidad, y donde
tiene gran importancia la complejidad
de los signos y de los humanos.
"A mí me ocurre por ejemplo
que soy Leo y desde jovencito estoy
escuchando que Leo es centro de mesa,
que le fascina exhibirse, que es histriónico,
atropella y hace un show, y yo de joven
era súper introvertido y tímido
y me parecía que todo esto realmente
no tenía nada que ver conmigo",
explicó.
Según relató, "a
medida de que he ido investigando que
es lo que un Leo me doy cuenta por supuesto
que mi madurez me va llegando cada vez
más a la expresión de
esa característica".
"Eso es lo interesante y por eso
usamos la palabra arquetipos. Por ejemplo
hay millones de Cáncer en el
mundo y claramente se parecen nada unos
a otros", agregó.
Por Cecilia Rovaretti
Una Nueva Mañana
Radio Cooperativa
Jueves 23 de octubre de 2008.
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