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HESTIA
Diosa del hogar y el espacio sagrado
¡Oh tú, diosa primera, custodia sutil del fuego sagrado,
eje invisible del hogar y el templo!
A ti los honores del inicio y las músicas perfectas del
silencio.
A ti lo más puro, lo más eterno, lo más mío.
Te ruego:
El santuario de mi soledad, llénalo de armonía.
El microcosmos de mi familia, de intimidad y paz.
El círculo entero del mundo ilumínalo con tu luz atenta.
Dame la plenitud tranquila de tu contento, despiértame a
la felicidad secreta de tu sonrisa interior.
Abre mi casa y mi corazón al amor que todo lo ordena.
Enséñame a trascender el tiempo y permíteme fluir cada
día en el ritual espontáneo de la verdad.
Eleva mi espíritu hacia el centro, y hazlo llama
que no se apaga.
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