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CUESTIONES DEL ALMA

El Mercurio
El Sábado N° 100
19 de agosto

HE VISTO DE FRENTE AL AMOR…

Estimado Gonzalo:

Difícil decir en escuetas líneas lo que ni mi ser puede asimilar. He visto de frente al amor y me encandilo a cada instante. ¿Cómo puede ser que siendo tan hermoso duela tanto? Estoy queriendo más de lo que se puede querer, sintiendo como nunca la belleza de amar; somos grandiosos amigos pero sé que su corazón no me mira como el mío porque está con otro y comprendo que hablarle sería arriesgar al límite la relación, abriendo una distancia que creo no deseo. Mal que mal es el pilar que me sostiene.
Camilo.


Estimado Camilo: 

El libro de sabiduría que hoy llamamos Tarot se inicia con una imagen que refleja con elocuencia simbólica tu momento en la aventura de la vida. Aparece allí un joven caminante orientado hacia el sol, el pecho expandido de aspiraciones, su inocencia resplandeciente como un aura protectora. Ignora, por cierto, que sus pasos lo dirigen inexorablemente a caer en el abismo de la experiencia.

Tu alma, Camilo, te está guiando a la profundidad, despertando esa capacidad de agonía y de éxtasis sin la cual el amor y la entrega se quedan en las superficies. Duele la belleza cuando la sensibilidad se abre sin defensas, desnudada de los escepticismos y estrategias que la anestesian en el fragor habitual del mundo. Es un momento espiritual tan vulnerable, que requiere de toda tu prudencia y humildad para no herirte demasiado en esa caída que no podrás evitar, la caída a tierra.

La enseñanza no sería completa si sólo nos revelara los esplendores subjetivos del alma; necesitamos contrastarlos con las exigentes realidades de la experiencia, las verdades duras pero nutritivas de la tierra. Tú ya las intuyes. En tu carta está el enamorado exultante de embriaguez poética, pero también un ser reflexivo dándose cuenta que el milagro interior no obliga a lo externo a manifestarse según su deseo. Siguiendo una certera inteligencia del corazón, has aceptado vivir dos dimensiones simultáneas, sin confundirlas: la de la luz del día, en que fluye con ella amistad y comunicación, y la otra, la dimensión en que tu secreta intensidad ilumina hasta deslumbrarte.

Manténte en este platónico equilibrio. Precipitar con ansiedad los hechos sólo va a interrumpir tu viaje interno antes de haber llegado adonde vas; en cambio, permitir y valorar las transformaciones naturales del sentimiento te llevará a un nuevo estado de ser, dotado del generoso poder de amar. Dante sabía muy bien que el corazón de Beatriz no vibraba con el suyo, pero no por eso desechó la llama divina que lo inspiró a conocer el Paraíso. Como él, estás recorriendo los paisajes del alma. Cuando estés listo, también estará lista para ti la mujer que te mostrará el cielo en la tierra.