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ATENEA
Diosa
de la estrategia y la paz
Ilumíname, diosa, con el rayo liberador de tu claridad y
la plenitud armoniosa de tu entendimiento.
Concédeme, como a la lechuza, la visión de esos ojos
tuyos que atraviesan divinos la noche humana de
ignorancia y confusión.
Mi fragilidad te pide, diosa de los héroes, vestir la
coraza formidable de la razón, esgrimir las armas
invencibles de la ética y la justicia, ir a la batalla
del mundo con la serenidad victoriosa de tu estrategia
sonriente.
Más que nunca, necesito ahora de tu elocuencia y tu
áurea proporción para concordar sin daño con mi
adversario. Para equilibrar, en fiel de amor, la balanza
inquieta de la pareja.
Siembra en mí, doncella invulnerable, el olivo abundante
de la paz.
Enséñame, te ruego, a tejer mi felicidad con el pulso
sabio con que tú tejes los diáfanos mantos de las
inmortales.
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