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AFRODITA
Diosa del encantamiento y el erotismo
Vengo, diosa nacida de la espuma, a ofrendarte mis días
y mis noches, a abrirte mis sentidos, la expansión
anhelante de mi cuerpo y el palpitar secreto de mi alma.
Me entrego a ti, irresistiblemente bella, para
transformarme con tu magia en canal digno de la belleza
y el amor.
¡Quiero mirar las cosas con el arte sublime con que tu
mirada las acaricia e ilumina!
¡Quiero amar a todos los seres con el mismo goce
generoso con que abrazas a cada uno!
¡Quiero embriagarme de tu gracia para vivir cada
instante en la plenitud radiante del ahora!
Enséñame, diosa sonriente, tu alegría y tu libertad para
poder yo también danzar, crear y reír con la
espontaneidad feliz que todos en ti aman.
Báñame con el polen dorado de tu encantamiento para que
mi piel sea sabia en el placer y el éxtasis circule en
torrentes por mis venas.
Permite, divina amante, que el espejo interno me
devuelva siempre el reflejo nítido de mi belleza
verdadera, la luz original de mi ser, para no
extraviarme en la noche de las apariencias.
Despiértame, muy amada, al esplendor invisible de mi
espíritu y la eterna juventud de mi corazón.
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